Tras asumir recientemente como director alterno e investigador principal de la Línea de Investigación 2:…
Este estudio desarrolló un nuevo índice para medir el grado de ruralidad de las comunas en Chile, considerando no solo el tamaño de la población, sino también factores como la densidad de habitantes, la proporción de población urbana y el tiempo de traslado hacia zonas con mayor disponibilidad de servicios. El objetivo fue evaluar si vivir en áreas más rurales se asocia con un mayor riesgo de mortalidad infantil y neonatal.
Los resultados muestran que, a medida que aumenta el nivel de ruralidad, también se incrementa el riesgo de fallecimiento durante el primer año de vida y en los primeros 28 días después del nacimiento. Además, el nuevo índice permitió identificar con mayor precisión las comunas con mayor riesgo, especialmente en el sur del país, donde estas desigualdades son más marcadas.
A diferencia de las clasificaciones oficiales, que agrupan a un gran número de comunas como rurales, esta herramienta distingue mejor aquellas que enfrentan mayores dificultades para acceder a servicios esenciales. Esto permite identificar de forma más precisa a las poblaciones con mayores necesidades en salud.
Los autores concluyen que este índice puede ser una herramienta útil para orientar políticas públicas y focalizar recursos donde más se necesitan, contribuyendo a reducir las brechas en salud y mejorar las oportunidades de desarrollo y bienestar de niños y niñas que viven en las zonas más alejadas del país.